Llevamos años viendo lo mismo: empresas que compran la herramienta de gobierno del dato más cara del cuadrante de Gartner, la instalan, y seis meses después nadie la usa. El problema es que el “Gobierno del Dato” suena a burocracia, a ponerle puertas al campo. Pero en sectores donde te juegas el cuello, como la Logística Industrial, es la diferencia entre saber dónde está tu mercancía o perder miles de euros por un error de inventario.
La realidad de la implementación (más allá del PowerPoint)
Si trabajas en manufactura o logística, sabes que el caos es la norma. Tienes datos que vienen de sensores en la planta, otros de un ERP que tiene 15 años y otros de un Excel que alguien en almacén actualiza cuando puede.
Implementar gobierno aquí no es hacer un manual de 200 páginas. Es decidir, por ejemplo, que el campo “ID_Proveedor” tiene que ser el mismo para el equipo de compras y para el de mantenimiento. Parece una tontería, pero cuando no lo es, los informes de costes son ciencia ficción.
¿Cómo lo hacemos para que funcione? * Empieza pequeño: No intentes gobernar toda la empresa el primer día. Elige un problema que duela (como la falta de stock recurrente) y limpia esos datos primero.
- Encuentra a los “dueños”: Si nadie es el responsable de que el dato de “Peso Neto” esté bien, el dato estará mal. Punto.
¿En qué fijarse al elegir una herramienta?
Olvídate de las demos bonitas con gráficos de colores. Si vas a meter una herramienta de gobierno en tu stack, fíjate en que no te dé más trabajo del que te quita. Para mí, hay tres cosas no negociables:
- Que se conecte a lo que ya tienes: Si no puede leer tu SQL Server viejo o tu SAP sin que tengas que programar tres meses, no sirve.
- Linaje automático: Necesitas ver el “árbol genealógico” del dato. Si cambio un precio en el origen, ¿a qué informe de ventas le va a pegar el susto mañana? Si la herramienta no te lo dice visualmente, es un estorbo.
- Un buscador tipo Google: Tu equipo de negocio no sabe de tablas ni de esquemas. Necesitan poner “Clientes activos” y que la herramienta les diga dónde está ese dato y si es de fiar.
Menos teoría y más barro
Al final, el gobierno del dato no va de “cumplir reglas”, va de que cuando tomes una decisión un martes a las 8 de la mañana, no tengas que dudar de si el número que ves en pantalla es real o un fantasma del sistema.
Si estás cansado de que tus informes no coincidan y quieres que alguien te diga por dónde empezar a limpiar el desorden, podemos echarle un ojo a tu arquitectura y decirte, sin filtros, qué es lo que te está frenando.







