¿Por qué necesitamos glosarios empresariales cuando ya existen diccionarios de datos?
Artículos Artículos

¿Por qué necesitamos glosarios empresariales cuando ya existen diccionarios de datos?

Los diccionarios de datos explican cómo se construyen los datos. Los glosarios empresariales explican qué significan para el negocio. Separados, generan confusión; conectados, convierten los datos en decisiones alineadas.

En muchas organizaciones se asume que disponer de un diccionario de datos es suficiente para “tener los datos bajo control”. Sin embargo, esta creencia suele generar más confusión que claridad cuando los datos empiezan a ser utilizados por el negocio.

Un diccionario de datos documenta metadatos técnicos: tablas, campos, tipos de datos, relaciones, claves, reglas de integridad y, en algunos casos, lógica de cálculo. Es una herramienta imprescindible para ingenieros, arquitectos de datos y equipos de BI. Pero el problema aparece cuando el negocio empieza a hacer preguntas.

El límite del diccionario de datos

El diccionario de datos no responde preguntas de negocio, porque no está diseñado para ello.
Por ejemplo:

  • ¿Qué significa realmente “churn” para la compañía?
  • ¿Cuándo un cliente se considera perdido?
  • ¿Es lo mismo para marketing que para finanzas?
  • ¿Se mide por cancelación, por inactividad, por caída de consumo?

Cuando no existe una definición común, cada área interpreta el término desde su propia lógica. El resultado es predecible: métricas inconsistentes, discusiones interminables y pérdida de confianza en los datos. Y ningún diccionario de datos puede resolver ese problema.

El rol del glosario empresarial

Aquí es donde el glosario empresarial cobra verdadero sentido. No como un documento más, sino como un punto de encuentro entre áreas. El glosario empresarial recoge los términos clave del negocio y los convierte en definiciones compartidas, acordadas y validadas de forma transversal. Su propósito no es describir sistemas, sino construir un lenguaje común, comprensible también para perfiles no técnicos, que elimine ambigüedades y supuestos implícitos.

Cada concepto cuenta con una única definición oficial, no porque sea la más técnica, sino porque es la que el negocio ha decidido utilizar. Y cuando todos hablan el mismo idioma, los datos dejan de generar discusión y empiezan a generar alineación.

Siguiendo el ejemplo anterior:

  • 👉 El glosario empresarial define qué es “churn”, cuándo ocurre y bajo qué criterios de negocio.
  • 👉 El diccionario de datos documenta dónde vive ese churn: qué tablas lo contienen, qué campos intervienen y cuál es la lógica técnica que lo calcula.

Son responsabilidades distintas, pero complementarias. Un error habitual es intentar mezclar glosario y diccionario en una sola entidad. Esto suele generar herramientas híbridas que no sirven ni al negocio ni a IT.

¿Cómo detectar que necesitas un glosario empresarial y un diccionario de datos?

Si te identificas con alguno de estos puntos, probablemente ya llegaste tarde:

  • Diferentes áreas usan el mismo KPI con valores distintos
  • Las reuniones se centran en discutir definiciones en lugar de decisiones
  • Los dashboards generan más dudas que respuestas
  • Los usuarios preguntan constantemente “qué significa este dato”
  • La incorporación de nuevos analistas o managers es lenta
  • Los equipos técnicos entienden los datos, pero el negocio no los confía
  • Cada proyecto redefine conceptos que ya existían
  • No hay una “versión oficial” de los términos clave del negocio
Este diagrana nos muestra la relación entre el diccionario de datos y el glosario de negocio

Cuando una organización crece en datos, también crece en interpretaciones.
Y cuando cada área interpreta los mismos conceptos de forma distinta, los datos dejan de ser un activo para convertirse en una fuente de fricción.

El diccionario de datos aporta orden técnico: explica cómo están estructurados los datos y cómo se calculan.
Pero el significado, el contexto y la intención de negocio no viven en las tablas ni en los campos.

Ahí es donde el glosario empresarial se vuelve imprescindible.
No para documentar sistemas, sino para alinear personas.
No para describir datos, sino para acordar decisiones.

Separar glosario y diccionario no es una cuestión metodológica, sino estratégica.
Cuando ambos están claramente definidos y conectados, la organización deja de discutir sobre números y empieza a discutir sobre acciones.

Porque el verdadero valor del dato no está en cómo se almacena, sino en que todos entiendan lo mismo cuando lo usan.

¿Tienes un proyecto?

Llevamos más de 15 años ayudando a empresas a conseguir sus objetivos. Somos creativos, tenaces y nos encanta lo que hacemos.

¡Hagamos esa idea realidad!